Descubrir el mundo caminando

Cristina empezó a caminar a los 11 meses, y desde que pudo no sólo sostenerse en pie, sino trasladarse de un punto A al punto B (con ciertos tropiezos en el camino) no hay quien la pare.

Como madre primeriza, yo estoy aprendiendo junto con ella y descubriendo la independencia que da el poder avanzar sobre tus propios pies. Claro, desde ese día los que la cuidamos no hemos parado de perseguirla.

Me imagino que cada niño es diferente, y que las actividades que a mí me funcionan con Cristina no necesariamente serán iguales con todos los niños, pero aquí les comparto unas cuantas.

1. Caminar al aire libre y en espacios abiertos:

Para Cristina no hay como ir a espacios donde pueda caminar y correr sin restricción alguna. Por supuesto que los playgrounds con piso acolchonado y los parques con pasto son ideales, pero en este caso encontramos una buena explanada de concreto, que aunque dura estaba muy amplia para que Cristina caminara… y se cayera, sin peligro a golpearse en alguna esquina.

2. Circuitos:

Desgraciadamente no se ha formado aún un grupo de más niños, pero en las cuatro clases de gimnasia a las que pudimos ir Cristina avanzó bastante. Me imagino que en casa o en el playground se pueden igualar algunas de las cosas que aprendió aquí. Como por ejemplo hacer circuitos en los que suben escaleras, caminan por una línea recta, pasan a gatas por debajo de un tunel y se cuelgan de una barra.

Es impresionante cómo les ayuda a la coordinación el seguir un circuito con actividades diferentes.

3. Empujar un juguete:

Como coincidencia, apenas empezó a caminar fuimos a una tienda y Cristina se topó con este helicóptero de madera, el cual ya no quiso soltar más. Accedí a comprárselo y ahora es uno de sus juguetes favoritos, que le ayuda muchísimo a mejorar su caminar y equilibrio. Ya verán por qué.