10 cosas que me ha dado Miami

Cristina y yo, un 25 de diciembre, disfrutando del mar. Cristina y yo, un 25 de diciembre, disfrutando del mar.

Por cuestiones de trabajo, mi primo está por venir a vivir desde Nueva York a Miami, y estos días que estuvo de visita en casa no pude dejar de reflexionar lo que ha sido para mí mudarme a esta ciudad desde la Gran Manzana.

Quizás lo tenía ya más o menos elaborado en mi mente, pero hoy lo quiero compartir, al más puro estilo de los content aggregators , con ustedes.

  1. A mi hija: Aunque la cargué en mi vientre por todo Nueva York, bajé y subí las escaleras del metro con mi tremenda panza, caminé decenas de cuadras y tuve que aguantar los más variados olores, muchos de ellos no muy gratos, durante ocho meses, el destino decidió que el lugar en el que nacería Cristina sería el Baptist Hospital de Miami.

    Cristina en Miami
    Cristina a los pocos meses de nacida tomando una siesta con el centro de Miami de fondo.
  2. Una familia propia: Desde los 18 años que salí de Chihuahua a estudiar fuera, no había vivido en la misma ciudad que mi familia. Es aquí en Miami en donde estoy formando la mía propia, que va mucho más allá de mi marido y Cristina, e incluye también a sus dos hijos y a mi familia política. El concepto de “formar” una familia es algo que no había entendido hasta que llegué aquí.

    Familia
    Mi familia detrás de la ventana principal de la casa haciendo un hermoso vitral con marcadores.
  3. Una luz maravillosa: La luz que existe en esta parte del mundo es algo que jamás había presenciado. Desde que aparece el primer rayo hasta el atardecer, el sol de Miami es un regalo de la Creación del cual gozamos todos los habitantes de esta region. Desde los indigentes que viven bajo la I-95 hasta los dueños de las más exóticas mansiones al lado del mar pueden disfrutar de los rayos de este sol, que parecen tener la medida e intensidad justa para llenarme de felicidad todos los días.

    Cristina y yo bañadas por la luz del atardecer.
    Cristina y yo bañadas por la luz del atardecer.
  4. El mar: Lo sé, lo sé, y no es presunción, pero soy infinitamente afortunada de vivir a unos pasos de la playa. Cada minuto, cada tarde que paso ahí, agradezco los momentos compartidos con mi hija sobre la arena y frente al mar. Estoy consciente de que todo en esta vida es pasajero, por lo que atesoro estos instantes para el día que ya no los tenga volver a repasarlos en mi mente.

    Cristina y yo, un 25 de diciembre, disfrutando del mar.
    Cristina y yo, un 25 de diciembre, disfrutando del mar.
  5. Contacto con la naturaleza: A lo mejor más del que quisiera. He aprendido a caminar entre lagartijas, manejar con suma precaución para no atropellar mapaches o familias de cangrejos que cruzan la carretera, a admirar la belleza de las aves marinas, a ver como se instalan familias de patos en el lago frente a nuestra casa, a caminar en el mar arrastrando los pies sobre la arena para no pisar una mantarraya, que los sapos pueden ser enormes y que hay ciertos roedores, que aún no reconozco, que son más grandes que las ratas del metro de Nueva York.

    Familia de patos en el lago frente a nuestra casa.
    Familia de patos en el lago frente a nuestra casa.
  6. Sentido de pertenencia: Curiosamente, a diferencia de Monterrey, en donde viví más de una década sintiéndome “foránea” aunque mi acta de nacimiento asegura que nací ahí, en Miami, una ciudad llena de gente extranjera, me sentí rápidamente acogida. Primero por colegas periodistas, luego por las Brickell Mommies, un grupo de mamás que se formó gracias a Internet, y luego al llegar a Key Biscayne, por la gente que he ido conociendo y que se ha mostrado de lo más hospitalaria y amigable.

    Lu fue la primera amiga que tuvo Cristina. Junto con su mamá, Ana, organizábamos lindos paseos mientras nosotras descubríamos la ciudad.
    Lu fue la primera amiga que tuvo Cristina. Junto con su mamá, Ana, organizábamos lindos paseos mientras nosotras descubríamos la ciudad.
  7. Revaloración de mis curvas: Será el Caribe, será la sangre latina, serán las cirugías e implantes que abundan, será que ya estoy en mi cuarta década, o será la moda impuesta por J.Lo y Kim Kardashian, pero lo cierto es que en esta ciudad me siento bien con mis curvas, y aunque sigo siendo pudorosa a la hora de mostrarlas en todo su esplendor, las llevo con muchísimo más orgullo que antes. Tanto, que me atrevo a publicar esta fotografía.

    Durante un paseo en velero.
    Durante un paseo en velero.
  8. Las mejores clases de baile de mi vida: Siempre me había gustado bailar, pero no sabía qué tanto hasta que llegué al Equinox de Coral Gables, en donde no importa qué profesor dé la clase, siempre es una hora cargada de intensidad y energía que me transporta a otro mundo durante 60 minutos y me hace sacar una parte de mí que no conocía. Eso sin mencionar que el gimnasio cuenta con una guardería, en donde me cuidan a Cristina mientras yo me transformo en estrella del baile, cosa que no podría hacer si no contara con este maravilloso servicio.

    Antes de empezar una de las clases de baile en el Equinox.
    Antes de empezar una de las clases de baile en el Equinox.
  9. Art Basel: Quizás no lo pueda disfrutar al máximo como quisiera desde que nació Cristina, pero esta feria de arte que trae a los mejores artistas contemporáneos del mundo hace que Miami se transforme en una ciudad aún más cosmopolita de lo que ya es. No necesita uno ir al Centro de Convenciones para respirar la vibra artística que se vive en la ciudad en estos días, basta con salir a un restaurante o pasear por el Design District para disfrutar del ambiente que se mueve alrededor de Art Basel.

    Mural realizado en el hotel Lord Balfour por el artista fin Bac.
    Mural realizado en el hotel Lord Balfour por el artista fin DAC con motivo de Art Basel. Para más información sobre éste, oprime aquí.
  10. El sentirme en un lugar importante: Es difícil describir esta sensación que me transmite la Ciudad. Viniendo de Nueva York, uno tiende a minimizar la importancia de Miami (y en realidad la de casi todo el resto del mundo), sin embargo hay cosas importantes pasando en esta urbe. Financieramente y en cuestión de negocios se mueven muchos de los hilos que afectan a América Latina. Culturalmente es un rico crisol que abarca no sólo a todas las culturas latinoamericanas, sino a muchas otras nacionalidades que han encontrado en Miami las oportunidades que los han traído a radicar aquí. Y sí, aunque yo no llegué aquí por cuestiones de trabajo, debo decir que Miami me ha puesto en una posición privilegiada en lo que a mi carrera en las comunicaciones respecta.

    El estar en Miami me ha dado la oportunidad de tener acceso a importantes medios de comunicación del mundo hispano, como CNN.
    El estar en Miami me ha dado la oportunidad de tener acceso a importantes medios de comunicación del mundo hispano, como CNN.

Y creo que podría seguir esta lista, pero por el momento dejémosla aquí…