Cristina by Cristina

Acuarela de Cristina
Desde que nació Cristina he hecho un dibujo para festejar su cumpleaños. Esta vez ella también participó en el proceso.

Desde que me acuerdo me gusta dibujar. En la secundaria y preparatoria me entrenía enormemente creando caricaturas con historias románticas para mis amigas.

Cuando mi fama como monera trascendió, era yo la que me encargaba de dibujar las ilustraciones bíblicas que presentaríamos a los grupos de niños a los que dábamos catecismo dentro de una actividad de la prepa de La Salle que se llamaba el Movimiento de Acción Social.

Sin embargo ese gusto por el dibujo quedó enterrado al iniciar mi etapa adulta, y no volvió a salir hasta que estando en Harvard llegó a mis manos Persepolis, de Marjanne Satrapi. Quedé tan impresionada del poder que tenían sus dibujos que me animé a aventurarme en el primer capítulo de mi novela autobiográfica (aún inconclusa) El Rayo.

Traté de publicar El Rayo en distintos lugares, con la idea de asegurar un contrato para hacer un libro, pero como ese proyecto  no prosperó mis dibujos volvieron a quedar relegados hasta que nació Cristina.

Ahora menos que nunca tengo tiempo de sentarme a dibujar, y cuando lo hago es un verdadero reto, rodeada de Cristina, y muchas veces de sus hermanos también, que quieren participar en este ejercicio creativo, en el que terminan pinturas regadas en el piso y brillantina por todos lados.

Cristina no resiste la curiosidad de ver qué tesoros halla en la caja de pinturas.
Cristina no resiste la curiosidad de ver qué tesoros halla en la caja de pinturas.
Al entrar a la caja de las pinturas, Cristina se encontró estas calcomanías que ella misma se pegó en su cabello
Al entrar a la caja de las pinturas, Cristina se encontró estas calcomanías que ella misma se pegó en su cabello y bote de brillantina morada que regó por todo el piso y sobre el brazo peludo de su papá.

Sin embargo, me he hecho el propósito de hacerle un dibujo al año para festejar su cumpleaños, cosa que he ido cumpliendo. Su primer año fue un tímido dibujo que convertí en un plato conmemorativo, el segundo fue una hermosa sirena que fue el tema de toda la fiesta, pero que quedó plasmada sobre un papel bastante corriente.

Así es que este año decidí que quería hacer ese dibujo aún mejor, y tras hacer el boceto me lancé a comprar un bello papel Arches para acuarela, cuyo precio es prohibitivo, pero que esta vez me lo permití.

Tras horas en Pinterest, y dudar entre si dibujar a Cristina de princesa decidí convertirla para sus 3 años en un hada.
Tras horas en Pinterest, decidí convertir a Cristina para sus 3 años en un hada.

Entre los numerosos disfraces de Cristina, está uno de una especie de hada, en el que con unas alas de Ikea  y una “varita mágica” que se encontró en uno de nuestros paseos por Target, juega a que vuela por toda la casa. Así es que decidí que para sus 3 años la convertiría en una pequeña hada pelirroja.

Cuando ya tuve el boceto calcado con marcador negro y Cristina me vio sacando las acuarelas empezó a gritar “painting, painting!” (sí, en inglés, pues está aprendiendo los dos idiomas al mismo tiempo), así es que decidí darle el boceto que había hecho para que ella lo pintara, mientras yo me encargaba de la que supuestamente sería la imagen oficial de la celebración.

Simultáneamente las dos hicimos lo siguiente:

Dibujo mío de Cristina, coloreado por ella misma.
Dibujo mío de Cristina, coloreado por ella misma.
Mi primera versión del Hada Cristina.
Mi primera versión del Hada Cristina.

Y bueno, como pueden ver, me sorprendió el resultado obtenido por Cristina quien a sus 2 años 9 meses logró una bellísima combinación de colores. Así es que decidí poner en práctica el mismo ejercicio al día siguiente, intentando yo soltarme y salirme de la raya, pues me encantó la sensación etérea, digna de toda hada, que logró Cristina en su versión.

Cristina, por segunda ocasión quiso pintar conmigo, y como ahora ya sabe que el dibujo es ella me dijo “painting, n..tina!”(refiriéndose a ella misma), así es que repetimos el proceso obteniendo el siguiente resultado:

Segunda versión del dibujo de Cristina coloreado por ella misma.
Segunda versión del dibujo de Cristina coloreado por ella misma.

 

Mi versión de Cristina fuera de la raya, obviamente me falta mucho para alcanzar la maestría de sus trazos libres.
Mi versión de Cristina fuera de la raya, obviamente me falta mucho para alcanzar la maestría de sus trazos libres.

De las cuatro pinturas,  yo ya tengo mi favorita, que es la que usaremos como imagen para su cumpleaños. Todavía falta escanear las imágenes, pues las que pongo aquí son sólo unas fotografías que no salieron de la mejor calidad, pero que les puede dar una idea del proceso creativo que logramos ambas trabajando juntas.

Para mí fue una hermosa experiencia poder crear algo por primera vez junto con Cristina, olvidándome de si las acuarelas quedan regadas por todos lados, el piso lleno de brillantina o si cada hoja de papel Arches cuesta $2 dólares. El placer de ver a mi hija desenvolviéndose creativamente , dándome a mí una lección de libertad acuarelística, es algo que no se paga con nada.

¡Espero poder seguir haciéndolo, aunque sea una vez al año!