El reto de trabajar desde casa

Foto: Ana Cristina Enríquez "Mami, estoy aburrida, juega conmigo".
Foto: Ana Cristina Enríquez
“Mami, estoy aburrida, juega conmigo”.

Desde que acepté mi anterior trabajo como editora de moda, parte del atractivo paquete que me hizo decidirme a renunciar a otra oferta de una grande cadena de televisión fue que podía trabajar desde casa recibiendo todos los beneficios de un puesto de staff.

Y si bien, ha sido una bendición poder trabajar desde mi hogar teniendo una pequeña bebé, no es un asunto fácil. Mucho menos ahora que estoy iniciando con mi propio proyecto de Social Couturier y no hay más supervisión que la mía propia, y la entrada de ingresos aún no es la que tenía estando empleada, lo cual a veces puede ser desmotivante.

Aunque he delimitado mi espacio personal y decretado que mi escritorio es mío y sólo mío, zona libre de niños y de las cosas de mi marido, la realidad es que termino con todo tipo de juguetes sobre él que van desde Little Ponies, Play Doh, Calico Critters, hasta la misma Cristina sentada en mi regazo diciéndome que quiere hablar por Skype con Abu.

Sí, debo de confesar que organizarme para ser productiva mientras veo lo que hace Cristina y superviso el funcionamiento de mi casa no ha sido tarea fácil. Sin embargo, he aprendido varias cosas que me han sido útiles y que quiero compartir con ustedes.

  1. Poner horario: Sin un horario que delimite mi “día laboral” resulta mucho más difícil organizarme. Así es que yo inicio a las 10:00 AM y termino a las 6:30, con mi hora de comida incluída.
  2. Tratar de tener mi escritorio limpio: Aunque al final del día termine con decenas de juguetes, papeles y otros objetos que no deberían estar ahí, el iniciar mi trabajo todos los días con un espacio limpio ayuda a tener la mente despejada.
  3. Ignorar el tiradero de los demás: Mi escritorio está colocado estratégicamente en el corazón de mi casa, desde donde veo quién llega, quién se va, quién pasa por la calle. Desde donde superviso qué se hará de comer y desde donde veo a Cristina jugar. Una de las cosas que me ha ayudado a enfocarme es ignorar si el resto de la casa está llena de juguetes regados, si mi marido tiene un altero de papeles en la mesa del comedor o si las camas aún estan sin hacer. Cabe mencionar que tengo ayuda y no lo tengo que hacer todo yo, por lo tanto delego, y cualquier función doméstica que quiera hacer la dejo para después de las 5:00 de la tarde.
  4. Sí, se puede ser multitasking: Mientras pongo a cocinar algo en la Thermomix subo mi laptop y desde la mesa de la cocina aprovecho esos 5 u 8 minutos en los que el robot, entre función y función, se dedica a cocinar.
  5. Usar el poder de los post-its: Aunque las agendas electrónicas son maravillosas, para mí no hay nada que supere lo escrito con mi propia letra sobre un post-it. Si quiero que no se me olvide, lo escribo en uno de esos cuadritos adhesivos y lo dejo sobre mi escritorio hasta que no sea una tarea completa.
  6. Hacer listas: Así como los post-its son muy efectivos en mi vida, el hacerme una lista de pendientes me ayuda mucho más a enfocarme y sacar rápido lo que tengo que hacer.
  7. Invertir en una buena silla: Desde que tengo una maravillosa silla Embody de Herman Miller mi vida ha cambiado. Fui personalmente a la tienda a probar todas las sillas que tenían en exhibición para determinar cuál era la más apropiada para mí. Las sillas de Ikea son muy lindas y económicas, pero por experiencia propia les puedo decir que no están hechas para estar sentado 8 horas al día.
  8. Guardar celosamente mi “me-time”: Desde que empecé a darme un espacio para mí misma (lee este post), mi creatividad ha florecido, lo cual ha hecho mi trabajo de creadora de contenido digital mucho más sencillo. En esta hora que me procuro a diario me pongo en contacto conmigo misma y me ayuda a ordenar no sólo mis emociones, sino mis planes e ideas laborales.
  9. Encontrar motivación: Una de las cosas que ha hecho más sencillo mi trabajo desde casa es que tengo clarísimas varias cosas que van desde lo mucho que me gusta mi profesión hasta las grandes ventajas que tiene en esta etapa de mi vida trabajar en casa. Es muy difícil llegar a sentarte todos los días a un escritorio cuando no tienes a nadie supervisándote y no le encuentras sentido a lo que haces.
  10. Buscar ayuda y delegar: Si quieres invertir tu energía en un trabajo que produzca, tienes que estar dispuesta a sacrificar una buena parte de tus ganancias en ayuda doméstica o en el cuidado de tus hijos. Siempre es difícil establecer cuál es el punto de equilibrio ideal, pues para cada familia es distinto. Pero, recuerda, así te puedas permitir sólo trabajar dos o tres horas al día desde tu casa, la satisfacción de sentirte productiva y de tener algo de independencia económica es algo invaluable.
  11. Darme descansos: El querer ignorar a Cristina es simplemente imposible, así es que es mejor dedicarle de 5 a 10 minutos en jugar con ella, que ignorarla por completo. Claro, muchas veces el ritmo de trabajo se vuelve: trabajo 30 minutos, juego 10, trabajo otros 30 minutos, pongo una película en 5, trabajo 45 minutos, llevo a Cristina en 5 a “hacer pipí”, trabajo 30 minutos, subo a supervisar la comida, trabajo 8 minutos, Cristina se duerme la siesta…
  12. El tiempo social también es productivo: Al estar en casa la socialización que se daba con nuestros compañeros de trabajo en una oficina se pierde, así es que ir una vez a la semana a un café o reunirnos con los ex compañeros de trabajo una vez al mes a comer es también considerado parte del trabajo para no aislarnos, seguir conectadas y hacer relaciones que nos abran puertas.

Y aquí un pequeño vistazo a lo que son mis días de trabajo con Cristina de vacaciones en casa.