Siguiendo el curso natural de los ciclos

Un hermoso amanecer en la playa.
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Una de las cosas que más disfruto de estos retiros es el poder caminar sobre esta hermosa playa.

 

Por lo general estamos conscientes de que en nuestra vida hay distintos ciclos. A veces podemos identificar perfectamente cuando uno está iniciando, así como cuando es el momento de cerrar otro.

Esto que puede resultar tan lógico es algo a lo que yo no le había dedicado mucho tiempo de reflexión, más bien había seguido adelante en mi vida planeando hacia el futuro, sin darle muchas vueltas.

Pues en esta ocasión tuve la gran oportunidad de acompañar a mi amiga Ana Barrio a otro de los retiros de Paul Ferrini en Palm Island, Florida. La vez pasada había ido sólo a la primera parte, así es que no me había tocado vivir la experiencia con él personalmente, sino sólo el taller previo a su retiro.

El gran tema fue el de los ciclos de la vida, que es de lo que trata su próximo libro, y aunque en mi mente yo tenía acomodado que la vida es un gran ciclo, en el que hay etapas que inician y terminan sin órden alguno, cuando llegué ahí me sorprendí cómo este autor lo presentaba como la suma de ciclos que duran aproximadamente 9 años.

Nos puso a hacer el ejercicio de ir hacia atrás e identificar qué fue lo que sucedió en nuestro último ciclo. Yo hice el repaso de mis tres ciclos pasados, y fue sorprendente cómo todo caía perfectamente en su lugar, sin yo haber estado conciente de esto.

Cuando vi cómo intuitivamente he ido tomando distintas decisiones en distintas etapas de mi ciclo, empecé a entender muchas cosas que antes no había entendido.

Por ejemplo: el año en el que me llegó una energía insólita para tomar la decisión de estudiar una maestría y perseguir este deseo preparándome, estudiando, llenando solicitudes, haciendo exámenes y ensayos, y aparte trabajar jornadas de hasta 10 horas o más, fue en el quinto año de mi ciclo pasado, en el que supuestamente uno expande su conciencia, aspira a más conocimiento, toma riesgos, explora sus talentos, busca objetivos académicos, entre otras cosas.

Y bueno, así repasando cada uno de los años de mis ciclos anteriores pude llegar a la conclusión de que, al menos en mi vida, esta teoría resulta muy atinada.

Según Paul Ferrini, actualmente yo estoy en el Año 8 de mi ciclo en el cual me toca evaluar las lecciones aprendidas, corregir, sanar, perdonar, reconciliarme, tomarme tiempo para descansar y llenarme de energía para el ciclo que iniciará cuando cumpla mis 45.

Y sí, de alguna manera aterrizándolo a mi actualidad éste ha sido un año, en el que al menos profesionalmente, he pasado por un proceso de evaluación de lo que ha sido mi profesión para mí.

He decidido dejar lo que ya no me sirve, no porque no haya sido útil en algún momento, sino porque en un nuevo universo en el que la tecnología ha cambiado todo a pasos agigantados, que coincide con el hecho de que me he convertido en madre y que mis prioridades han cambiado radicalmente, el pensar en hacer las cosas como antes resulta tan impráctico como irrelevante.

He decidido rechazar trabajo que a mi parecer me tiene dando vueltas sobre lo mismo, trabajo que me consuma demasiada energía y que no me retribuya, no sólo económicamente, sino con la satisfacción que me da hacer lo que me gusta y encontrar algún sentido en lo que hago.

El resultado de esto: Sí, menos ingresos, pero más tiempo para dedicarle a mi familia y a mis proyectos personales, como lo es este blog o Social Couturier, que son actualmente las dos cosas que más disfruto y que hago (y haría) aunque no me pagaran.

Sin embargo, hay que pagar las cuentas, y por supuesto que hago otras cosas que quizás no me llenen tanto, pero en las cuales no realizo ninguna inversión emocional, plenamente conciente de que son el puente que me llevará a donde quiero estar.

Después de estos cuatro días de reflexión en esta isla del Golfo de México, rodeada de gente sumamente inspiradora, no me quedó más que llegar a la conclusión que de nada sirve tratar de ir contracorriente, sino seguir la etapa natural del ciclo en el que nos encontramos, relajarnos y confiar en que nuestra sabiduría interna nos dará lo que necesitamos.

Les dejo estas fotos de este maravilloso lugar que es Palm Island.