Arrancando el 2015 sin muchos propósitos

¡Vamos al parque!

Hay algo que me llamó mucho la atención este inicio de año, y fue que varios de mis amigos compartieron que arrancaban el año sin propósitos a cumplir, o con una lista muy corta y puntual (como mi amiga Claudia Solis, que escribió este artículo sobre el tema en su blog Mami en Transición).

Y quizás fue porque precisamente yo inicio el año de esa manera: con muchos planes, pero sin un propósito fijo fuera de profesionalizar este blog, que creo que aunque no me lo hubiera propuesto de todas maneras hubiera encontrado en este año su curso natural hacia convertirse en un espacio con contenido mejor y más frecuente .

El 2015 lo inicié como menos pensaba: en Brooklyn; en un frío, pero soleado día de invierno, sola con Cristina, y en un estado de semi-reposo. Así es que ante tremendo cambio de planes, ¿quién piensa en fijarse metas y propósitos a cumplir (o más bien, a no-cumplir, sabiendo desde un inicio que estarán destinados al fracaso)?

“Si estás parada, piensa si puedes estar sentada. Si estás sentada, piensa si puedes estar reclinada. Si estás reclinada, piensa si puedes estar completamente horizontal”, me dijo mi médico, que es para mi gran suerte y fortuna, uno de los mejores de Nueva York, sin prohibirme levantarme de la cama y dejando más bien a mi criterio el reposo que debo guardar.

Y sí, mi cuerpo ya me pidió que le baje mínimo un 80% o más de la actividad física que normalmente estoy acostumbrada a realizar.

Un giro en mis planes que no estaba contemplado, siendo que con Cristina subí y bajé escaleras del metro, y caminé muchisísimo, aún entrado el octavo mes de embarazo. De hecho, viajé en avión de Nueva York a Miami a que naciera mi primogénita unas cinco semanas antes.

Así es que inicié el año sin más propósitos que el cuidarme mucho para alargar lo más posible la llegada de mi bebé, disfrutar a Cristina en estas semanas que le quedan a ella como mi hija única, y con una larga y ambiciosa lista de todas las cosas que quiero hacer durante mi “reposo”, como tejer, bordar, hacer todo tipo de manualidades, dibujar, tomar cursos en línea para mejorar la calidad de mis imágenes en el blog, y muchas de las cosas que disfruto hacer y que “por falta de tiempo” no hago.

Ya iremos viendo cuántas cosas logro completar de la dichosa lista… Pero por lo pronto, les comparto algunas fotografías de nuestro primer día del 2015, en el parque que queda justo enfrente de nuestro departamento.