Las amigas que las mamás necesitamos

Últimamente son pocos los artículos que me mueven a querer escribir algo y a sacarlo de mi organismo inmediatamente, por lo que hoy que me topé con éste, que me hizo reflexionar tan profundamente no lo puedo dejar pasar.

“9 mom friends you don’t need”, de Elizabeth Broadbent, publicado en el Huffington Post Parents, provocó que quitará mi atención del trabajo en el que estaba inmersa para enterarme cuáles son realmente las amigas que la mamás no necesitamos.

Al empezar a leer la lista, sobre la cual prefiero no emitir juicios ni entrar en detalle, me acordé de una frase que una vez me dijo una amiga cuando estaba por dar a luz a Cristina: “Ana, es muy difícil hacer amigas cuando eres mamá”, lo cual no entendí hasta que me mudé a Miami, sin tener prácticamente ni una sola amiga y a unas semanas de que naciera mi primogénita.

Así es que cuando terminé de leer la lista, que provocó toda clase de comentarios en su post de Facebook, me quedé con el sentimiento de “si yo lo que necesito son amigas, no deshacerme de ellas”.

Por lo tanto decidí crear mi propia lista de las amigas que necesita una cuando es mamá:

1. La que te comparte a sus amigos: Recién llegué a Miami vivía en un departamento con un rooftop espectacular con una hermosa vista a los edificios del centro de Miami. Todo un lujo después de vivir en Nueva York. A mí que me encanta hacer fiestas ¡no tenía a quien invitar a disfrutar junto conmigo de ese maravilloso lugar! Belisa, mi primera amiga en Miami, generosamente convocó a todos sus amigos y realizamos una linda velada ahí. No sólo se mostró generosa presentándome con sus amistades, sino que al momento de que Cristina estaba a punto de llegar a este mundo, Belisa corrió al hospital a darnos todo el apoyo moral que necesitábamos al momento del parto. Desafortunadamente no pudo estar nadie de nuestra familia ahí, pero ella en esos momentos tomó el lugar de todos ellos.

2. Con la que puedes organizar actividades divertidas con los niños: A Ana y a Andy las conocí en mi primer año en Miami, las dos tienen niñas de la edad de Cristina, y las dos acaban de tener niños que también serán de la edad del mío cuando nazca. Aunque a veces pasa tiempo sin vernos, porque no vivimos necesariamente cerca, compartimos en algún momento la clase de música, tardes en el parque, idas a la playa, visitas al Seaquarium y sesiones de pintura en el garage. Y sí, siempre que nos vemos no sólo las niñas juegan, sino que es una refrescante terapia en la que podemos platicar de esas cosas con las que no cualquiera platicas.

3. La que te da un sentido de pertenencia: En una ciudad nueva, tratando de seguir mi profesión, pero ahora desde mi casa, en realidad sentía que no pertenecía a ningún lugar. Un día Valentina, a quien conocí en un grupo de mujeres en el Facebook llamado Agenda Miami (utilísimo, por cierto) intentando conseguir una patineta para Cristina, me invitó a un grupo de señoras que recibe a la Virgen de Schönstatt en su casa una vez al mes. Yo que crecí católica, pero que hace muchos años dejé de practicar, consideré que era una buena oportunidad para acercarme y acercar a mi familia a una buena causa espiritual. Aunque las que formamos parte de ese grupo rara vez nos vemos, a mí me da una gran sensación de confort y sentido de pertenencia ser parte de ellas. Y sí, disfruto mucho todas las conversaciones, pensamientos y oraciones que envían por WhatsApp.

4. La que siempre tiene buenos tips: A Leticia la conocí gracias a un grupo que organizó María Eugenia en Meetup que se llamaba Brickell Mommies. Ella ya tenía un niño y las dos estábamos con nuestras inmensas barrigas a punto de dar a luz. Aunque no vive todo el año en Miami y la veo poco, Leticia siempre tiene un buen tip sobre niños y maternidad que dar. Es una mamá dedicada 100 por ciento a sus hijos, que se preocupa por organizarles actividades recreativas y didácticas, siempre tiene una receta ingeniosa y nutritiva para los niños, sabe aprovechar hasta el último de los recursos para no gastar y fue la que me introdujo a la maravillosa Thermomix.

5. La que piensa en ti a la hora de pasarte algo que ya no necesita: Yo creo que tengo la suerte de tener amigas muy generosas, pues en este mundo de los niños, en el que siempre se necesita un cacharro nuevo o como crecen tan rápidamente, la necesidad de ropa es un asunto que no tiene fin, nunca hay suficiente agradecimiento para la que te pasa el juguete, el carrito, el abrigo o el mueble en el momento indicado. Y sí, aquí mi lista de amigas que me pasan cosas es larga y las tengo tanto en Miami como en Nueva York.

6. La que escucha tus frustraciones y tiene un buen consejo que darte: A Ana la conocí en el parque de Key Biscayne, pues Cristina bien podría ser hermana de sus dos hermosas pelirrojas a quienes se parece muchísimo. No, tampoco nos vemos muy seguido, pero siempre que la veo disfruto mucho de su compañía. Con ella me siento en confianza de contarle mis frustraciones, porque es tan positiva que sé que me hará ver el lado amable de las cosas. De hecho, uno de los mejores consejos que he recibido para mi vida de casada vino de ella.

7. La mamá del salón de tu hijo: Aquí también entran varias. No seremos entrañables amigas, pero siempre están dispuestas para un playdate, para charlar al dejar o recoger a los niños, para compartir un buen rato durante las fiestas infantiles o para sacarte de dudas en alguna cuestión escolar.

8. La mamá que vive cerca de ti: Sí, esa amiga mamá que te queda cerca de casa y que sabes que forma parte de esa red de apoyo indispensable que necesitamos, sobre todo las mamás que vivimos fuera de nuestro país y lejos de nuestra familia.

9. La mamá-profesionista: En mi caso ha sido de suma importancia conectar con mamás que, al igual que yo, luchan por equilibrar una familia con una profesión. Esta necesidad la he visto satisfecha al ir haciendo amigas periodistas-blogueras que también son madres en los distintos eventos a los que me invitan.

10. Las que tienen posturas diferentes ante un mismo tema: Cuando me encontraba en el primer mes de lactancia de Cristina, sin que me bajara bien la leche, frustrada porque aún metiendo una poca de fórmula (a petición de mi pediatra) no me quería dar por vencida en el intento de amamantar a mi hija, desvelada y con el brazo ya lastimado al punto de que el médico me había pedido que no lo moviera, tenía dos opciones: hablarle a la que yo sabía que había tomado la vía más práctica para ella y no había amamantado más de un par de meses o aquélla que pertenecía a la liga de la leche. Decidí marcarle a Ale, quien con sus palabras me quitó un gran peso y una gran culpa de encima. Hasta la fecha agradezco esa conversación telefónica y no me arrepiento de la decisión tomada en ese momento.

11. Las que no son madres, pero te quieren a ti con todo y tus hijos: Y sí, estas amigas también se merecen una mención especial porque aunque no entran en la categoría de mamás-amigas son esas amigas incondicionales que te quieren a pesar de que tu vida ha cambiado y no es la misma, de que ya no puedes irte a tomarte un drink con ellas cualquier día en la noche, de que ya no tienes el presupuesto para ir de shopping como antes, de que ya no puedes quedarte platicando hasta altas horas de la noche o de que cuando te ven es imposible que la conversación fluya entre llantos o persecuciones de ese pequeño individuo que quiere irse a descubrir el mundo solo.

Y bueno, podría seguir con la lista, pero por el momento aquí la dejo.

No, mis amigas no son perfectas, y no espero que lo sean (así como tampoco yo lo soy, ni espero serlo). La que muchas veces fallo soy yo, con expectativas fuera de lugar, pero trato de hacer mi mejor esfuerzo por tomar todo lo bueno que me dan, agradecerles y sentirme muy bendecida con su amistad.

¡Gracias, amigas!

*** Unas cuantas imágenes con fotografías que tenía a la mano. Sí, faltan muchas otras que me gustaría incluir, pero que no tengo conmigo. No pongo nombres para respetar la privacidad de mis amigas y sus hijos. Si alguna de ustedes aparece en las imágenes y no se siente cómoda, por favor, háganmelo saber para retirarlas. Es más que nada en agradecimiento y para compartir con ustedes estos bellos recuerdos que atesoro.