Celebrando la vida con Guillermo / Celebrating life with Guillermo

IMG_3541
IMG_3497

IMG_3516

IMG_3523

IMG_3551

La vida cambia en un minuto. En un minuto se nace y en uno se deja de existir. En un minuto se toman acciones, decisiones, se dicen palabras que cambian el curso de nuestras vidas.

Y en el minuto 06, pasado el mediodía del martes 3 de marzo, de este 2015, Guillermo Humberto Campos Enríquez, quien tenía desde diciembre del año pasado prisa por asomarse a este mundo, llegó en un parto rápido, doloroso, pero sin complicaciones, a ver por primera vez la luz de la mano del Dr. David Fields en el delivery room del Hospital Lenox Hills, sobre Park Avenue y la 77, en Nueva York.

En ese minuto, Guillermo cambió nuestras vidas. Cristina se convirtió en hermana mayor, Manuel en papá de cuatro y yo en mamá de dos.

Desde que supimos que estábamos esperando, este pequeño ser se volvió en toda una celebración a la vida para nosotros, que no esperábamos a esta edad ser padres nuevamente.

[Lee: Embarazada a los 43]

Cuando se nos reveló que sería un niño, la lista de nombres, que aún no existía, se transformó en un solo nombre: Guillermo.

Guillermo, para celebrar la vida de su tío que a pesar de ser corta, dejó un gran ejemplo y un entrañable recuerdo en aquéllos que tuvieron la fortuna de cruzarse en su camino.

Pero el nombre no sólo ha estado en la familia de su padre, sino también en la mía. Mi abuelo, a quien le tocó irse de este mundo, precisamente el mismo día que nació Guillermo, pero hace 43 años, llevaba también ese nombre. Mientras su segundo nombre es en honor a mi padre, Juan Humberto.

Y aunque el paso de este pequeño por el mundo aún puede contarse en minutos, él ya tiene una historia detrás que para nosotros significa toda una celebración a la vida.

¡Bienvenido a nuestras vidas, Guillermo Humberto!

…..

Life changes in a minute. In one minute you give a birth or life fades away. In a minute we take actions, make decissions, say words that change the path of our lives.

And on minute 06, past noon, on Tuesday March 3, 2015, Guillermo Humberto Campos Enríquez, who was in a rush to come to this world since past December, arrived in a fast delivery, painful but with no complications to see the light for first time with the help of Dr. David Fields in the Lenox Hill Hospital, on Park Ave. and 77th Street, in New York.

That minute, Guillermo changed our lives. Cristina became big sister, Manuel father of four and I mother of two.

Since we knew that we were pregnant, this little human being became a celebration of life for us, who never thought that we were going to be parents again at this age.

When we found out that it was going to be a boy, the list of names (that didn’t even exist at that time) became just one name: Guillermo.

Guillermo to celebrate the life of his uncle, which even though it was short, touched many and left a very fond memory among those who were fortunate to cross their life paths with him.

But the name not only has been in his father’s family, also in mine. My grandfather, who past away the same day Guillermo was born, but 43 years ago, had also that name. His second name is as well to honor my father, Juan Humberto.

And even though the path of this little one in this world can be measured in minutes, he has already a history behind that for us means a whole celebration to life.

Welcome to our lives, Guillermo Humberto!