De vuelta al hospital / Back to the hospital

 

   

 

  

 

Si están leyendo este post es porque hoy me siento sumamente bien, ya con un pie fuera de este hospital en el que he estado (sin estar absolutamente en mis planes) los últimos cuatro días.

Tan bien, que desde ayer me he propuesto a buscar la belleza y la estética en las pocas cosas que dentro de este cuarto me rodean para compartirlas con ustedes.

Y aunque el estar en el hospital enfermo no es nada agradable, el pasar los días aquí obliga a cierta clase de contemplación, a bajar el ritmo, a olvidarse de los problemas de afuera y a hacer una necesaria pausa en el camino.

Y sí, a valorar aún más la salud y darse cuenta de lo frágil que es.

A pesar de haber pasado la mayor parte del tiempo físicamente sola, estoy sumamente agradecida porque me he sentido acompañada. 

Las llamadas, los mensajes de texto, los chats por WhatsApp, las conversaciones por Face Time y Skype, las visitas, las flores, los chocolates, las amigas que han estado ahí para ayudarnos con los niños, mi doctor, siempre al pie del cañón; todo me ha hecho sentir muy afortunada de tener una red emocional tan sólida que trasciende los espacios físicos. 

Al final de cuentas es ese apoyo emocional el que siempre nos mantiene de pie.

Así es que después de esta mastitis, que se complicó más de lo que debía, estoy lista para volver a casa y llenar de besos y abrazos a mis tres amores que allá me esperan.

Sí, gajes del oficio de ser madre…

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If you are reading this post is because today I feel very good, wanting to leave right now this hospital in which I have been (totally out of my plans) the last four days.

So good, that since yesterday I have tried to look for beauty in the few things that I have in this small room to share them with you.

And even though, being sick in the hospital is not enjoyable at all, spend time here makes you to have a kind of  contemplation, to slow down the rythm, to forget about the problems that are waiting for you outside and to take a necessary pause.

Yes, and to appreciate the gift of health even more, and realize how fragile it is.

And even though, I have been most of the time physically on my own, I am very grateful because I haven’t feel alone.

Calls, text messages, WhatsApp chats, Face Time and Skype conversations, visits, flowers, chocolates, friends that have helped us with the kids, mi great doctor (always present), everything has made me feel very fortunate of having a very strong emotional net that goes way beyond physical space.

At the end is all that emotional support what gives us the strength for keep going.

So, after this mastitis, that got more complicated of what it should, I’m ready to go home and give all the hugs and kisses missed in these days to my three loves that already wait for me.

Yeah, all this is part of being a mom…