La biblioteca de Cristina: New York City / Cristina’s library: New York City

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Estoy a punto de terminar de empacar para irnos de regreso a Miami después de cuatro meses de estar viviendo en Nueva York, y no quería que se me pasara este post que tenía preparado de la serie “La Biblioteca de Cristina”.

Si bien el libro “New York City”, escrito por Paula Hannigan e ilustrado por Shannon Chandler, lo compré en Miami, nos acompañó durante nuestra estancia aquí y le sirvió a Cristina para entender mejor la ciudad.

En el trayecto de Brooklyn hasta el Upper East, a donde iba a ver a mi ginecólogo, Cristina y yo repetíamos los nombres de cada uno de los puentes por los que pasábamos: El de Brooklyn, el Manhattan, el de Williamsburg y el Queensboro.

Cristina se los aprendió todos, así como Times Square, Grand Central o Central Park.

Hoy nos despedimos de esta etapa, que aunque fue dura tuvo su gran encanto. Y aunque Cristina dejó de ir al colegio durante estos cuatro meses, aprendió en las calles de esta ciudad lo que jamás hubiera aprendido en las aulas de Miami, como el sabor que tiene la nieve, que para ir a jugar al playground tiene que ponerse gruesas botas, guantes y gorro, o cómo viajar en transporte público.

¡Nos vemos pronto querido Nueva York!

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I’m almost done packing to go back to Miami after four months living in New York, and I didn’t want to miss this post that I have prepared for “Cristina’s library”.

Even though I bought in Miami the book “New York City”, written by Paula Hannigan and illustrated by Shannon Chandler, we had it here during our stay and it helped Cristina to understand so much better the city.

Driving from Brooklyn to the Upper East, where my doctor’s office is, Cristina and I used to repeat the names of each one of the bridges that we passed on our way there: Brooklyn, Manhattan, Williamsburg and Queenssboro.

Cristina memorized all of them, as well as Times Square, Grand Central and Central Park.

Today we say good bye to this period, which had its very own charm even though it was a tough one. And even though Cristina didn’t go to school, she learned on the street what she could have never learned in a Miami classroom, like how snow tastes, that to go to the playground she has to wear heavy snow boots, gloves and hat, or how to use the public transportation.

See you soon, New York!