México: ¡Lucha por tu educación! / Fight for your education!

“Los nuevos analfabetas son aquéllos que no saben cómo aprender”.

 

“The new illiterates are those who don’t know

how to learn.”

 

Alejandro Ramírez Magaña, chief executive officer Cinépolis

Ricardo Villela Marino, Alejandro Ramírez Magaña, , Patricia Villela Marino, Angélica Ocampo y Luanne Zurlo
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Bill Cunningham retratando a los protagonistas de la gala para The New York Times

(For English keep scrolling)

Cuando a los 18 años tuve la oportunidad de hacer un intercambio educativo en Suiza, y estar en un salón de la escuela pública con jóvenes de mi edad, me dí cuenta que algo estaba mal con mi educación.

Creciendo en Chihuahua, muy lejos de la capital de México, el colegio privado al que asistí no tenía una biblioteca, y los libros que leí durante mi adolescencia jamás fueron asignados por un maestro, sino que eran los que tenía al alcance de mi mano en mi casa, en la biblioteca de una familia de clase media alta, en la cual la educación estaba en un nivel prioritario muy alto.

Sin embargo, para nosotros el estudiar la universidad en el extranjero era algo que ni siquiera se consideraba, por lo que ingresé al Tecnológico de Monterrey, una de las mejores instituciones educativas del país.

Si bien, el Tec está muy por encima del promedio educativo del país, muy pronto me percaté de que, a diferencia de Suiza, el cual era mi marco de referencia, la selección de los estudiantes que ingresaban no era muy rigurosa y a veces a los maestros, a los cuales la institución se esmeraba en capacitar, les costaba trabajo avanzar.

Pero no fue hasta que se me ocurrió la idea de querer estudiar una maestría en las mejores universidades de Estados Unidos que me vi completamente frustrada y abrumada entendiendo el gran vacío educativo básico que tenía para querer competir en una esfera educativa internacional.

Cuando pienso que soy de las pocas mujeres latinoamericanas en haber pasado por dos Ivy Leagues (Harvard y Columbia) estoy segura que mucho, mucho, tuvo que ver con la suerte y con mi grandísma ignorancia que sirvió de manto protector para que yo no me desanimara a la hora de perseguir algo para lo cual, ahora sé, tenía un porcentaje mínimo de oportunidad.

Por eso cuando me llegó un e-mail con la invitación a un briefing con las personas distinguidas en la gala anual de Worldfund, el cual venía acompañado de la cifra que a continuación comparto me tocó una fibra muy sensible.

“Menos del 1% de los estudiantes latinoamericanos califica en el nivel más alto de los exámenes internacionales, aún los estudiantes de niveles de ingreso altos se desempeñan por debajo de sus pares internacionales, no sólo los pobres de Latinoamérica”.

Si bien, Worldfund hace una encomiable labor tocando la vida de ya un millón de estudiantes del sistema público en Latinoamerica capacitando maestros, es cierto que no podemos aspirar a tener países con un nivel educativo competitivo internacionalmente, si las élites no logran colocarse también en ese nivel.

La gala de este miércoles por la noche, que distinguió en el Mandarin Oriental de Nueva York al mexicano Alejandro Ramírez Magaña, de Cinépolis, y al brasileño Ricardo Villela Marino, de Itaú Unibanco, representa una gran esperanza para nuestros países, no sólo por el importante evento social que significa ni por la suma de dinero que recauda para utilizarse en programas destinados a educación pública.

Sino porque el reunir a este gran número de personas que toman decisiones en Latinoamerica para enfocarse en el gran reto que significa salir del bache educativo en nuestros países es ir poniendo cimientos fuertes y sólidos que nos ayudarán a salir adelante.

El simple hecho de ver el óptimismo, energía y determinación de gente como Alejandro Ramírez Magaña o Claudio X. González (que a causa de amenazas del sindicato de maestros no pudo asistir a la gala), quienes desde la trinchera de la organización civil Mexicanos Primero presionan al Gobierno mexicano a elevar el nivel educativo público, hace que mi esperanza en el futuro de mi país se encienda.

Sí, falta mucho por hacer y el camino es bastante sinuoso, y no es sólo tarea de Mexicanos Primero o Worldfund, sino de cada uno de nosotros, levantando la voz y exigiendo la educación que la niñez mexicana, futuro de nuestro país, merece.

[Si quieres apoyar a Mexicanos Primero para obtener las firmas que necesitan para una carta de petición al Presidente Enrique Peña Nieto pidiéndole que no ceda al chantaje de la CNTE suspendiendo la evaluación de maestros programada para el 2016 firma aquí. ]

Si quieres ver mi post del año pasado sobre la Gala de Worldfund, oprime aquí.

Worldfund Gala 2015 at The Mandarin Oriental in New York

Worldfund Gala 2015 at The Mandarin Oriental in New York

Worldfund Gala 2015 at The Mandarin Oriental in New York

Worldfund Gala 2015 at The Mandarin Oriental in New York

Worldfund Gala 2015 at The Mandarin Oriental in New York

Worldfund Gala 2015 at The Mandarin Oriental in New York

Worldfund Gala 2015 at The Mandarin Oriental in New York

Worldfund Gala 2015 at The Mandarin Oriental in New York

Worldfund Gala 2015 at The Mandarin Oriental in New York

Worldfund Gala 2015 at The Mandarin Oriental in New York

Worldfund Gala 2015 at The Mandarin Oriental in New York

Worldfund Gala 2015 at The Mandarin Oriental in New York

Worldfund Gala 2015 at The Mandarin Oriental in New York

Worldfund Gala 2015 at The Mandarin Oriental in New York

At 18, I had the opportunity of participate in a student exchange program in Switzerland and be in the classroom of a public school with young people like me. That’s when I noticed that something was wrong with my education.

Growing in Chihuahua, very far from Mexico’s capital, the private school I attended didn’t have a library. The books I read during my teenage years were never assigned by a teacher, but rather were the books I had at home, in the library of a upper middle class family where education was a priority.

Although middle class, studying college abroad it was simply out of question, so I attended the Tecnológico de Monterrey, one of the best higher learning  institutions in Mexico at the time.

Even though, the Tec has a much higher educational level  than the country’s average, I soon found out that unlike in Switzerland student selection for enrolling was not as rigorous and frequently the teachers, which were constantly in training, had a hard time getting student to perform in their classes.

But it wasn’t until it occured to me that I wanted to go to the best universities in the United States that I found myself totally overwhelmed and frustrated at my discovery of the huge basic educational void I had vis a vis what was needed to compete in the global educational sphere.

When I think that I am one of the very few Latin American women that attended two Ivy Leagues (Harvard and Columbia), I am sure that luck had a big role in this happy situation and to a lesser extent, my dogged stubborness derived from this tremendous ignorance which shielded me from realizing the slim chance I had to be admitted in these programs.

That is why, when I received an e-mail inviting me to a briefing with the Worldfund Gala honorees with the educational data I am now sharing with you, I was deeply touched in a very sensitive part of my heart.

“Less than 1% of Latin American students score at the top level of international exams; even Latin America’s high-income students perform below their international peers, not just Latin America’s poor”.

Although Worldfund does a remarkable work by touching the lives of one million students of Latin America’s public education system through teacher training, it is true that we can’t aim to have Latin countries with an international competitive educational level if the elites themelves aren’t capable of reaching it.

Last Wednesday’s night gala at New York’s Mandarin Oriental honoring Alejandro Ramírez Magaña from Mexico’s Cinépolis and the brazilian Ricardo Villela Marino from Itaú Unibanco, represents a great hope for our countries. Not only for the social event or the money raised to be used in programs destinated for public education, but because gathering this amount of influential people and decision makers for the Latinamerican region and focuing their attention on the great challenge of overcoming the educational stagnation in our countries, lays a sound foundation that will allow us to move forward in this area.

Simply seeing the optimism, energy and determination of people like Alejandro Ramírez Magaña or Claudio X. González (who because of the threats from the teacher’s union, couldn’t make it to the gala), from the civil organization Mexicanos Primero where they pressured the Mexican Goverment to raise the level of public education, gives me hope for the educational future of my country.

Yes, there is still a lot to do, and it is not an easy journey. Mexicanos Primero or Worldfund should not be the sole drivers of this change, but of each one of us, raising our voices and demanding the education that Mexican children, the future of our country, deserve.

[If you want to support Mexicanos Primero to obtain the signatures that they need for a petition letter that will be sent to President Enrique Peña Nieto asking him not to give into the teachers union blackmail,  click here. ]