A 10 años de la escuela de periodismo

Hace 10 años tuve la suerte de ganarme una beca para ser parte de la primera generación del Master of Arts in Journalism, con especialización en política de la Escuela de Periodismo de Columbia.

Si bien, ya el día que me anunciaron que me había ganado la Nieman Fellowship en Harvard un año antes sabía que mi vida había cambiado, el ir a estudiar a Columbia fue una prueba más de que ya no había retorno.

Sin embargo, hace una década yo pensaba que sería periodista toda mi vida, y que después de estos dos flamantes títulos había entrado a las grandes ligas del periodismo.  No tenía ni idea de que la profesión estaba justamente dando en esos momentos un giro completamente radical debido al avance de la tecnología y al drástico cambio en el modelo económico de la información.

Así es que este año cuando recibí la convocatoria para ir a la reunión por los 10 años, no sólo me entraron los deseos de ver a mis compañeros de clase, sino el morbo por saber qué habían hecho en este lapso de tiempo en el que todo, absolutamente todo, cambió.

Y esto fue lo que pasó con mi viaje a Nueva York en el que expresamente fui con este fin…

Si bien, lo que yo hago para vivir no se considera en lo más mínimo periodismo, tengo que decir que mis bases periodísticas han sido de grandísima ayuda para irme desarrollando en el campo digital, por lo que lejos de sentirme avergonzada por no cumplir con las reglas de la profesión que nos inculcaron cual si fuera la mismísima Biblia, me siento orgullosa de haber podido evolucionar en tan poco tiempo y seguir haciendo cosas que me gustan y disfruto.

Sin embargo, no para todos la experiencia fue la misma. Para empezar, por alguna razón, de mis veintitantos compañeros de la flamante primera generación del Master of Arts, sólo una se presentó y sólo coincidimos algunos minutos.

Con la demás gente con la que pude interactuar en el par de horas que estuve en la reunión, o seguían siendo periodistas temerosos por su trabajo (y vaya que en esta era digital no estamos exentos nadie) o de plano ya no se dedicaban al periodismo, y lo decían con un dejo de vergüenza.

En fin, ¿quién soy yo para juzgar el proceso de duelo de cada quien siendo que yo misma también pasé por él? Lo cierto es que el viaje y la reunión me hicieron de cierta manera hacer un recuento de los últimos 10 años en los que esa oportunidad que Columbia me dio y el hecho de vivir en Nueva York marcaron mi vida de una manera irremediablemente profunda.

Me hicieron poner un punto final y obligatorio a un matrimonio que no tenía futuro alguno, pero cuya existencia atesoro y recuerdo con gran cariño. Me hicieron empezar de cero una nueva vida en una de las ciudades más retadoras, inspiradoras, intensas,competitivas y emocionantes en este mundo.

Me hicieron reencontrarme con el mejor socio y pareja que pude haber conseguido y con quien comparto el proyecto más importante que he emprendido jamás: mi familia. Me hicieron enfrentarme por primera vez a la necesidad de salir adelante por mí misma y darme cuenta que soy capaz de muchas más cosas de las que creía.

Me hicieron hacerme de amistades entrañables que conservo y a quienes sigo considerando parte de mi familia por elección, y que veo cada vez que voy a Nueva York.

Periodista o no periodista, ¿qué importa? Lo que siempre seré es una graduada de Columbia, institución a la que le debo toda mi gratitud y a la que espero representar con toda la dignidad que me merece.

¡Espero estar ahí en 10 años más!

Sorry English-speaking friends, no English version today, but here are some pictures from my last trip to New York , for my 10th anniversary Columbia J-school reunion, with some dear New York friends, that you might enjoy.

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Central Park
Renée Niño de Rivera y yo

Mariana Martínez Estens y yo