Los momentos simples en familia son de los más atesorados

Los momentos simples en familia son de los más atesorados. Y curiosamente, muchas veces a esos instantes que se quedan indelebles en nuestras memorias son a los que menos esfuerzo les dedicamos.

Recibí la oferta para probar la Chevrolet Traverse, que me cayó como anillo al dedo. Ya que estamos en el proceso de decidir cuál será nuestro siguiente automóvil.

Viviendo en Key Biscayne, trabajando desde casa y teniendo como medio de transporte principal el carrito de golf, nos dimos cuenta de que no necesitábamos dos automóviles. Así que decidimos deshacernos de nuestra camioneta y quedarnos con el carro.

¡Grave error! Teniendo niños no fue una buena idea nuestra elección.

Ya que el espacio de una camioneta se ha convertido en algo valiosísimo, la disfruté llevando a Cristina de compras.

Una de las cosas que más me gustó es la compuerta trasera con sensor de gestos manos libres. Con un movimiento del pie sobre la proyección del logo de Chevrolet en el suelo basta para que se abra la cajuela. OPor cierto, la compuerta tiene una memoria programable para adaptarse a lugares con techos bajos.

Momentos simples en familia para recordar

Cristina y yo nos fuimos de shopping, una actividad que nos divierte mucho a las dos, y que ha quedado relegada.

Por cierto, esta espaciosa SUV de tamaño mediano tiene un espacio de carga máximo de 98.2 pies cúbicos y un compartimiento de almacenamiento trasero oculto debajo del piso.

Cuando llegamos en la Chevrolet Traverse a Merrick Park, Cristina recordó cuando era muy pequeña y me acompañaba al gimnasio. Ahí, en donde se quedaba en el Kids Club del Equinox, siempre al salir nos íbamos por una nieve o a pasear por las tiendas.

Sí, precisamente uno de esos momentos simples en familia, o más bien entre madre e hija, que se han quedado para siempre atesorados en su memoria.

Momentos simples en familia que ocurren inesperadamente

Pero no sólo Cristina y yo disfrutamos la camioneta, mi esposo también tuvo la oportunidad de probarla. Decidimos ir a ver un espectáculo de luces navideñas a una hora de Miami, en Coconut Creek.

Y aunque fue un plan relativamente sencillo, al final resultó sumamente divertido, pues nos organizamos para también ir a cenar en familia a unas hamburguesas riquísimas.

Y son precisamente esos momentos simples en familia los que ocurren mágicamente, pues sin planearlos muchísimo son los que recordamos. Como ese domingo en el que realmente no ocurrió nada especial, pero el sentimiento general fue de total felicidad.

Si quieres desde el punto de vista de Cristina cómo nos divertimos, mira este video.